Una tarde con nuestros adultos mayores del comedor San José junto a COPEC
En nuestra parroquia sabemos que cuando los corazones se unen, ocurren milagros cotidianos. Y eso fue exactamente lo que vivimos hace unos días en nuestro Comedor Solidario San José, que se vistió de fiesta, risas y mucho cariño gracias a una visita muy especial que iluminó el rostro de nuestros queridos adultos mayores.
Tuvimos la inmensa alegría de recibir a los representantes de tres concesionarios de la marca COPEC de nuestra comuna: Estancia Liray, Centro Colina y Rotonda Chicureo. Dejando de lado por unas horas el ajetreo diario de las estaciones de servicio, llegaron con las manos llenas y el corazón dispuesto para compartir con 11 de nuestros abuelitos, aquellos que semana a semana encuentran en nuestro comedor no solo un plato de comida, sino el calor de una segunda familia.
La tarde se transformó en una verdadera celebración. Nuestros amigos de COPEC prepararon una once maravillosa, compartiendo deliciosos sándwiches, galletas y, por supuesto, una rica torta para endulzar la jornada. Pero la sorpresa no terminó ahí: para coronar el encuentro, trajeron hermosos regalos para cada uno de los 11 abuelitos. Fue un momento profundamente conmovedor, lleno de sonrisas imborrables, abrazos sinceros y miradas de gratitud que nos llegaron a lo más profundo del corazón.
El impacto no fue solo para quienes reciben, sino también para quienes dan. Los representantes de las estaciones de servicio nos compartieron lo felices, plenos y agradecidos que se sintieron al vivir esta hermosa experiencia de servicio y encuentro. Al ver el entusiasmo en sus ojos, las puertas de nuestra casa han quedado abiertas de par en par: los hemos invitado con mucha alegría a seguir siendo parte activa de esta gran obra de amor, colaborando y participando en las futuras actividades tanto del comedor como de la parroquia.
Agradecemos a Dios por inspirar estos gestos de bondad y a los equipos de COPEC por recordarnos que, en nuestra comunidad, la solidaridad siempre tiene el estanque lleno.
¡Que el Señor multiplique este inmenso cariño y bendiga a todos quienes hacen posible, día a día, el milagro del Comedor San José!




